Adif se mantiene firme: ‘no dimitiré’ tras los trágicos accidentes ferroviarios

Madrid, 27 de abril – El presidente de Adif, Luis Pedro Marco de la Peña, ha rechazado categóricamente las presiones para su dimisión tras los devastadores accidentes ferroviarios en Adamuz y Gelida. En una tensa comparecencia ante el Senado, ante una comisión investigadora del PP, se mantuvo inflexible, reiterando su compromiso con la verdad y la seguridad.

Un ‘examen a conciencia’ sin reconocimiento de fallos

Marco de la Peña afirmó haber realizado un ‘examen a conciencia’ de sus responsabilidades, expresando orgullo por las acciones llevadas a cabo. Insistió en que no ha identificado ninguna irregularidad, ya sea por acción o por omisión, que pudiera haber contribuido a los siniestros. La declaración, marcada por un tono desafiante, generó una respuesta contundente por parte del senador Juan José Sanz Vitorio, quien calificó al directivo como un ‘escudo del ministro de Transportes’ y demandó su renuncia por ‘dignidad política, personal y humana’.

El presidente de Adif subrayó su dedicación a la búsqueda de respuestas, a los trabajadores y a la prevención de futuros incidentes. Al ser interrogado sobre posibles alternativas a la soldadura o la rotura de los carriles en Adamuz, se mostró cauteloso, argumentando que la opinión del tribunal será determinante. ‘Es prudente esperar las conclusiones de la investigación judicial,’ declaró, en un intento de evitar especulaciones y proteger la imagen de la entidad.

Datos fríos y limitaciones tecnológicas

Datos fríos y limitaciones tecnológicas

Marco de la Peña recalcó que Adif, durante los últimos nueve años, ha experimentado 39 roturas en la red de alta velocidad, incluyendo 17 desvíos y 12 soldaduras. La dependencia de cuatro proveedores – Hitachi, Siemens, CAF y Alstom – fue objeto de crítica, ya que ninguno ha presentado un sistema de detección de roturas con ‘fiabilidad y funcionamiento’ comprobado a nivel mundial. Ante la presión para reforzar los protocolos de inspección, Adif se mostró abierto a recibir recomendaciones de la CIAF, aunque ya está estudiando modificaciones en los protocolos, esperando las conclusiones de la investigación.

El directivo denunció la proliferación de ‘especulaciones’ y el ‘daño innecesario’ causado a las víctimas, sus familias y a los trabajadores de Adif. Afirmó que no se ha detectado mala praxis, ningún ocultamiento de información ni modificación de pruebas, y que todas las medidas preventivas se han aplicado con ‘escrupulosidad’. La insistencia en la ‘verdad’ y la ‘objetividad’ se convirtió en el eje central de su discurso, un intento de restablecer la confianza en la gestión de Adif, a pesar de las graves consecuencias.